Campañas de agitación y propaganda

. domingo, 26 de enero de 2014
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Campaña de agit-prop, contra el capitalismo, por una formación libre de su yugo, y por una educación socialista, anticapitalista, feminista, antirracista, laica, de calidad.




















Contrarreforma del aborto

. lunes, 23 de diciembre de 2013
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Imagina que un gobierno decide implantar una contrarreforma para una ley sobre la Salud Sexual e Interrupción del Embarazo, aunque anteriormente tampoco pudieses abortar libremente ya que tenías que realizar una serie de maniobras con psicólogos, explicaciones que nadie las merecía, excusas y supuestos para ocultar lo que querías hacer por miedo a lo que dirían, fechas y plazos máximos, autorizaciones, etc. La nueva ley prohibiría a menores de edad acceder a lo que debería ser un derecho universal, la capacidad de decidir libremente, otorgando así toda la potestad a la familia, negando a la mujer como sujeto,  obligaría a una mujer que supera la mayoría de edad administrativa y legal, a ser expuesta ante el peligro de un parto para traer al mundo a un hijo que o no quiere o no puede mantener porque vive en un sistema patriarcal y capitalista criminal, incluso si el bebé nace con malformaciones, o supone un riesgo para la madre, se antepondrá la vida de una célula, o de un feto no nacido a la de una mujer.  Los requisitos y trámites para poder realizar un aborto se incrementarían, dificultando así una decisión que sólo afecta a una persona. Estos procesos serán gestionados por consejos en una sanidad privatizada a lo largo de los últimos años, por lo tanto, sólo podrán acceder aquellas con mayor adquisición económica, siempre y cuando una comisión de “profesionales” dé el visto bueno.  Puede que todo esto te suene si vivías en los años 80.

Imagina que vives en un sistema donde la mujer es un ser inmaduro, tanto política como socialmente, supeditada a la opresión de los hombres, donde decisiones como la del aborto las tienen que tomar otros por ti, negándote como sujeto con capacidad de elección, de decisión, de opinión. Los medios de comunicación, propaganda, la educación impartida por instituciones religiosas, la propia familia, atentan contra ti día a día, aunque todo este sistema tiene un pilar, y eres tú y tu capacidad de traer bebés al mundo, que serán las futuras personas que lo sostengan. La maternidad es una imposición, y no una decisión, para la que te educarían desde tu infancia, regalándote muñecos para despertar ese supuesto instinto maternal, presionándote para creer que nuestro destino es casarte y parir para poder ser una mujer plena. Pero nunca te dirán lo importante que eres, únicamente te relegarán a esa función, a perpetuar tu opresión. Entenderías entonces que, si tú no traes bebés al mundo, el sistema debe castigarte por no trabajar para él, recuerda que eres un ser sin madurez. La prohibición del aborto es uno de los castigos que se te impondrán, no pueden permitir que dejes de ser su coño-fábrica de fuerza de trabajo, es decir, de futuras personas trabajadoras en sus fábricas. Puede ocurrir que seas lesbiana, o madre soltera, y que sí quieras traer a este mundo a un niño o niña, pero también recibirás tu castigo por haber tenido la osadía de romper con la línea impuesta, la heteronorma y la familia tradicional monogámica, por lo tanto, esa maternidad te será denegada, además de muchas otras formas que tendría ese sistema para torturarte.

Vives en un sistema patriarcal, que te oprime por no ser un varón blanco, de mediana edad, de alta posición social y occidental, y además,  en un sistema capitalista que te explotará por pertenecer a la clase obrera. Imagina que esta nueva ley viene dada por el PP y empezará a ser aplicada a partir de este año. Imagina que eres esa menor de edad que no ha recibido una educación sexual adecuada para evitar esto, o que la ha tenido pero por un accidente, su pareja impone su decisión por encima de la suya, o cuya familia católica la echaría de casa por lo que ellos consideran una deshonra, o que tiene miedo de lo que dirían sus allegados, o una mujer que no puede permitirse tener una hija, o cuyo bebé va a nacer con malformaciones con todo lo que eso conlleva, o que no puede permitirse pagar un aborto porque lo han reducido únicamente para aquellas que sí puedan, arriesgando su vida al recurrir a un aborto clandestino que condena a miles de mujeres en todo el mundo a una muerte tortuosa, o que simplemente has renegado de la maternidad sin necesidad de tener que pasar por un quirófano y no quieres tener que acudir a excusas como “supuestos” administrativos, simplemente NO QUIERES ser madre, o que eres lesbiana o la madre soltera que no pueden tenerlos porque sólo el sistema es el que decide quién tiene bebés o no. Imagina que eres mujer, y que vives en el estado español.

Hoy luchamos por un aborto libre, gratuito, seguro, no criminalizado, sin injerencias externas a la mujer afectada, sin permisos, trámites, psicólogos, ejército de profesionales, firmas, coacciones, por una maternidad opcional, y no obligada o denegada por un género y una clase opresora, y por una educación sexual adecuada.

En nuestros úteros y en nuestras vidas mandamos nosotras.

La violencia del día a día

. lunes, 25 de noviembre de 2013
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Existen muchos tipos de violencia, que las mujeres seamos vistas como la fábrica de fuerza de trabajo, las que traeremos al mundo a las obreras y obreros que seguirán perpetuando el sistema, y que nos obliguen e inciten a la maternidad para “completarnos” como mujer desde nuestras etapas más infantiles. Desde pequeñas nos regalaron bebés para despertar ese supuesto impulso matriarcal que años más tarde culminará con un parto. Nos compraron cocinas para ir habituándonos a nuestro futuro estilo de vida, convirtiendo este lugar de la casa en nuestra cárcel. Nuestros juguetes eran muñecas que implantaron en nuestra vida un canon de belleza impuesto por los hombres, bajo las que siempre seremos juzgadas y catalogadas, y que más tarde, nosotras mismas emplearemos, subyugando nuestro cuerpo a la norma impuesta bajo la talla 34.

Nos enseñaron desde películas infantiles que las mujeres éramos seres débiles que siempre necesitaban de un príncipe para que las salvara, y que abandonaban toda su vida anterior, y se casaban con ese hombre que llegó a su vida hacía diez minutos y que la besó incluso cuando esas mujeres se encontraban en un estado inconsciente. Se preocuparon por enseñarnos a vivir bajo ese amor romántico que tanto daño ha hecho, donde los celos no eran malos, donde un desconocido puede enamorarte y alejarte de toda persona que te rodeaba, porque te ama y tú debes recompensárselo con tu vida. No podíamos dudar de aquello, nuestra vida dependía de un hombre, que aún no había llegado, pero que sabíamos que iba a llegar, y que debíamos esperar para jurarle amor y fidelidad para toda la eternidad, la meta en nuestra vida es vivir condicionadas por una figura masculina.

En los medios de información y propaganda, tales como películas, revistas, series de televisión, en nuestras propias casas, desde las propias instituciones, chicas debían besar a chicos y viceversa. Algunas nos desviamos, y nunca mejor dicho, de esa línea. Tuvimos la osadía de romper con la heteronormatividad, y fuimos castigadas no sólo con insultos. Somos esas mujeres que hemos sido mal folladas, que estamos deseando que llegue otro hombre a corregir nuestro error, porque nunca hemos probado a alguien como a ese héroe que como en las películas que nos enseñaron, vendrá a rescatarnos para sacarnos de nuestra torre, o de “nuestra acera”. Somos aquellas que vienen a robaros a vuestras mujeres, por si no quedaba claro que somos propiedad que podemos expropiar. Desprendemos un halo de exotismo, y los hombres tienen derecho a disfrutarlo, y a dejar bien claro cuál es su posición y la nuestra en una actividad como el trío que nos proponen cada vez que nos ven con una mujer. Pero aún quedan unas pocas que pueden ser salvadas, y los hombres lo saben. Si llevas tacones, vistes con falda, y llevas el pelo largo, tú no eres lesbiana, él lo sabe, y tú deberías saberlo, y si no, ya está él para convencerte de ello. Si tienes a una mujer como compañera, debes saber que hay dos roles siempre, una es la tía, y la otra es el tío, porque todas sabemos que hasta en nuestras relaciones siempre necesitamos de una figura masculina para poder desarrollar nuestra vida día a día. No te faltarán las clases de educación sexual impartidas a tus amigos, donde te pedirán detalles explícitos de qué haces en la cama, por no hablar de las alusiones y chistes constantes sobre la tijereta como símbolo mundial que representa nuestra desviación. Además, ten en cuenta que no puedes follar con una mujer, si no hay pene, no hay sexo, deja que ellos te den clase sobre un tema en el que se encuentran muy versados, y si tienes relaciones sexuales con una mujer, debes tener en cuenta la promiscuidad que practicamos entre mujeres, y sobre todo entre lesbianas, algo totalmente aberrante excepto si eres hombre, ya que es por el bien de la perpetuación de la tribu y de la especie. Puede que incluso no seas lesbiana, pero tu estética y comportamientos, “poco afeminadas”, porque como a estas alturas deberías saber aquí hemos nacido para cumplir cada rol impuesto, sean atribuidos por y para ellos mismos, y te incluyan con nosotras. Aún así, eres bienvenida, compañera.

Las transexuales llegan al punto de atentar incluso contra la propia naturaleza, y eso es algo que no se puede permitir. Enfermas, patológicas, deben ser tratadas bajo supervisión psiquiátrica durante determinado tiempo para poder ser hormonadas y posteriormente operadas. Durante ese tiempo, alguien ajeno a ti determinará si estás lista para ser mujer o para ser hombre, midiendo unos comportamientos, unos roles que han sido marcados como de uno y otro género, fomentando así la normatividad donde nadie se puede salir de lo impuesto. Si quieres ser mujer, deberás vestir con tacones, maquillarte, sentarte con las piernas cruzadas, si no, no pasarás jamás de curso, ni te darán el diploma que certifique que de verdad eres una mujer y cumples como tal.

Si no cumples con ninguno de estos requisitos, tranquila compañera, sólo te queda aguantar que viajes en el vagón del metro y alguien te tenga que silbar, sin haber preguntado si acaso te importaba su opinión, pero eso es algo que obviamos, debemos escuchar siempre lo que nos dicen los hombres, incluso aunque no nos interese, sobre todo si tiene que ver con nuestro físico, con la “belleza”, porque como bien diría el misógino de Salvador Sostres, al hombre se le mide por sus talentos, a la mujer, por su belleza, cada uno con sus cualidades. Algún día puntual incluso debes soportar que alguno se crea que eres una muestra de degustación gratuita, y pueda llegar a tocarte cualquier parte del cuerpo. O puede que cuando te sientes, el hombre considere que no tiene suficiente espacio con su sitio, que también debe invadir el tuyo, su comodidad es lo primero, recuérdalo. Algún día se te ocurrirá la locura de llevar la contraria en algún debate a un hombre, cuando para empezar, ni deberías haber opinado, eso es campo exclusivo para ellos, y más si tienes la ocurrencia de retar al macho alfa, pero tranquila, él arreglará esa situación tan desagradable aleccionándote desde sus grandes conocimientos, aunque ignore los tuyos, aunque por ser mujer, ya tengamos concebido que serán menores a los suyos. De vez en cuando, tendrás que ver cómo un grupo de amigos intercambian fotografías tuyas, o tu número. Más a menudo soportarás que te llamen zorra por vivir la sexualidad tal y como tú la quieres, o puede que te llamen frígida y estrecha si decides rechazar al macho alfa, o bollera. De nuevo, bienvenida a nuestra acera, y cada día la de más gente.

En tu grupo más cercano, oirás día a día insultos hacia las gordas, a las delgadas, cualquier rasgo físico que merezca la pena señalar con tal de humillar a una mujer. En la calle tendrás que agradecer a aquel que te ha gritado que te va a comer el coño su interés y pasión por demostrarlo, y si le respondes de manera igual de desagradable, habrás fracasado como mujer, ya que siempre debemos guardar la compostura, sumisas, tranquilas, impasibles a todo ataque imperdonable a nuestra condición. En el coche aguantarás que a priori, ya conduzcas peor que el que toma la ley de la jungla como forma de vida en la carretera, plasmando la violencia dominante en cualquier tipo de vía, algo que si tú adoptas, serás tachada de loca al volante. Mujer tenías que ser. En tu puesto laboral aceptarás que se te pague menos por el mismo trabajo que realiza tu compañero. En tu casa, decidirás qué hay de cenar, ya que serás la encargada de esa tarea el resto de tu vida. Fuera de ella, otros decidirán cuándo, cómo, dónde, y por qué vas a parir. En las redes sociales convertidas en el nuevo espacio público, y por ende su consecuente dominancia, convivirás con acoso constante ya sea de índole sexual, o incluso político, ya que una mujer no es un ser capacitado para dar su opinión ni hablar en el campo vedado de los hombres. Teorizarán sobre lo que es violencia o no, ya que ellos están preparados para decidir cuáles de sus comportamientos son los condenables y los que no, la víctima de estos nunca puede denunciarlo, son “opiniones, visiones subjetivas, diferentes, eres una exagerada, loca, histérica, que sólo dices gilipolleces”. Imaginad a un blanco impartiendo clases de racismo a los Black Panthers. Con tu pareja tendrás que soportar sus ataques de celos, “porque te quiere”, porque se cree dueño de un objeto que no puede permitirse compartir con otros. Que espíe con quién hablas, con quién sales, dónde, cuándo, una invasión total a tu intimidad. Que te chantajee, ya sea por la vía violenta o la vía victimista si acabas con la relación que tanto te absorbe. Que te mate si lo haces.

Estos son sólo algunos de los innumerables ejemplos que vivimos las mujeres, una violencia no tan directa, sino simbólica, como llamaba Simone de Beauvoir. El 25 de Noviembre recordamos una de las tragedias que azotan a las mujeres desde hace ya demasiado tiempo. El Día contra la Violencia Machista no podemos olvidar a las que han sido, son, y serán asesinadas por su condición, por ser mujer. 700 mujeres asesinadas en la última década, más de 600 000 viven bajo el yugo de su pareja, sin tener en cuenta aquellas que no lo denuncian por el miedo, que son invisibilizadas por ser inmigrantes, o abandonadas debido a los recortes que se llevan a cabo en las asociaciones dedicadas a acabar con esta maldición, con un eje clave en cuanto a la desigualdad que supone, el de la clase social a la que pertenezcas, el género, la edad, la etnia, y el contexto geográfico, que puede llegar a agravar esta opresión.

Nos encontramos con mujeres que no pueden denunciar ante la falta de recursos económicos, y de la ineficacia judicial ante la desgracia de la violencia de género. Observamos últimamente a jóvenes incluso menores de 20 años que ya han sido denunciados por las que ellos consideraban sus parejas, mujeres, objetos, propiedades. Mujeres migrantes que son ignoradas debido a su exclusión. Incluso hoy en día, nos encontramos a mujeres y a hombres que sólo ven maltrato cuando aparece la herida física. Esta reducción tan simplista apenas se puede acercar a la realidad, a la influencia tan brutal que ejerce sobre nosotras el sistema patriarcal. El maltrato físico es la última fase de la dominación total del hombre sobre la mujer, de la sumisión ante el miedo y la opresión, pero este sólo es el síntoma más visible, por eso, este texto no va dirigido a lo cotidiano en nuestros discursos, como la maternidad obligada, la doble jornada de la mujer en su puesto laboral y en la casa, el aborto, etc. Vivimos en una sociedad que ha sido educada por y para sostener el sistema patriarcal a base de comportamientos que consideramos como habituales y ya mencionados anteriormente y que no tienen más función que la de sentar las bases de esta explotación. Hoy es el día contra todo tipo de violencia de género, no únicamente la que nos enseñan en televisión, cuando hemos sumado una víctima más. Nos quieren en casa y sin curro, y nos tendrán en las calles. Nos quieren sumisas y calladas, tendrán guerreras.


Cargan contra nuestros derechos,unidas lucharemos hasta vencer

Contra el patriarcado y su violencia, ahora y siempre, acción directa



Comunicado ante la detención de feministas

. martes, 19 de noviembre de 2013
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Este 17 de noviembre hemos visto de nuevo a la reacción apoderándose del cuerpo de las mujeres. Manifestaciones a nivel estatal de las que se autodenominan “asociaciones pro-vida” siempre y cuando sea antes del parto, cuya lucha se basa en reivindicar el derecho a la vida de un cigoto, pero no el de una vida digna una vez haya tenido lugar el parto al que han obligado a padecer una mujer. El discurso patriarcal vuelve a atacar de nuevo a la mujer y a uno de sus derechos primordiales, el de decidir como sujeto maduro, libre e independiente para elegir si ser madre o no, sin tener que dar explicaciones a nadie, pero como ya sabemos, las mujeres siempre tenemos que rendir cuentas de cada una de nuestras acciones y decisiones para posteriormente ser juzgadas.

La mujer ha sido el pilar esencial a lo largo de la Historia, como principal medio de producción social, el de la reproducción y crianza de las hijas y obreras que se les obligó a tener, para así perpetuar un sistema que posteriormente agravó sus condiciones con el desarrollo del capitalismo. Nos impusieron la maternidad para traer al mundo a esa fuerza de trabajo necesaria que sin nosotras no existiría, esa mano de obra sin la que nada funcionaría, y cuando se dieron una serie de condiciones y acontecimientos como guerras, ausencia de fuerza de trabajo, etc, el sistema volvió a acudir a nosotras para equilibrar la balanza. Se nos impuso esa condición biológica, no sólo de reproducción, sino de mantenimiento y subyugación a la institución de la familia, convirtiéndonos en el pilar más importante, pero más olvidado de la sociedad. Las mujeres que se atreven a poner en duda aquello para lo que fueron educadas, ya sea desde instituciones estatales y/o eclesiásticas, lobbys cristofascistas, la propia familia, su pareja, y en resumen, desde el sistema patriarcal, no sólo serán criminalizadas, también condenadas. Imponer una decisión ajena al propio cuerpo de la mujer que decide abortar es rechazarla como sujeto político maduro para poder actuar por sí misma, para romper lazos con la maternidad impuesta por ajenos a ella misma, empoderarse y actuar sobre su integridad, cuerpo, y su vida, como ella considere. No puede existir ningún tipo de coacción sobre su decisión. El aborto, o más bien, la libertad para decidir sobre cualquier aspecto que la afecte únicamente a ella, y no a células que quieren considerar desde debates metafísicos absurdos y contrarios al materialismo, sin tener que rendir cuentas ante nadie, sin tener que alegar que es por violación, por condiciones económicas adversas y cada vez más cruentas, o porque simplemente, no quiere “disfrutar” de la maternidad que tanto nos venden e imponen, esa maternidad obligatoria para que los hombres nos reconozcan como mujeres plenas.

Los medios de información sólo hacen voz de cinco detenidas que pertenecían a FEMEN, últimamente muy presente que silencian al resto de luchadoras. Sólo cinco participantes eran de FEMEN, las otras veinte mujeres de distintas asambleas no tan dadas a campañas de marketing publicitario, silenciadas. El problema no sólo es la censura y manipulación de los medios por este tipo de actos, sino la pasividad de los mismos que dicen luchar en nuestro bando. El ejercicio de reflexión nos lleva a observar como la lucha feminista siempre es considerada como una causa secundaria, supeditada a otras que consideran de mayor importancia, la emancipación del obrero, pero no de la obrera. Exigimos la libertad de cualquier detenido en una protesta como huelgas generales, mareas, pero en aquellas convocatorias que únicamente afectan a las mujeres, como en el caso del aborto,  y se ven acalladas e ignoradas por aquellos que se hacen llamar camaradas.

Estas mujeres luchadoras, unidas en un conjunto de movimientos feministas autogestionados, y que se autodenominaron “guerrilla abortista”,  han sido agredidas cuando han acudido a un acto de aquellos que quieren imponernos su voluntad, retenidas, y separadas en distintas comisarías de Madrid (21 en Huertas y a 6 en Moratalaz) para frenar e impedir una respuesta por esta manifestación de violencia patriarcal no sólo contra ellas, sino contra todas las mujeres. Las fuerzas represoras de la burguesía, lejos de dejar de cumplir la única función para la que han sido creados, las acusan de desplegar una pancarta y de irrumpir en la manifestación con lemas feministas, por lo que se les impondrán las sanciones correspondientes por protestar.  La valentía de estas mujeres, y su lucha incansable contra el patriarcado día a día las convierte en objetivo constante de una represión cada vez mayor. Ellas son nuestro paradigma, el ejemplo de las mujeres como vanguardia de nuestra lucha contra el patriarcado. Serán tachadas de radicales, locas, asesinas, brujas, feas, pero esto no es algo nuevo. Somos las hijas de las brujas a las que no pudisteis quemar.

Libertad para decidir, aborto para vivir.

Juventud Comunista en Vallekas.


Agitación y Propaganda antifascista

. lunes, 18 de noviembre de 2013
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Agitación y Propaganda feminista ante los ataques que sufre la mujer por el patriarcado

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Presencia de la UJCE en Vallekas en la manifestación en apoyo a los barrenderos

. domingo, 17 de noviembre de 2013
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